EUA ¿en busca de consenso?

Temas Centrales de la Política en México

Tras señalar que los cárteles
son una amenaza transfronteriza
creciente, Marco Rubio afirmó
que su intención es combatirlos
en coordinación con México,
pero advirtió que “eventualmente,
tendrán que ser enfrentados
de una forma u otra”.
Por Miguel Tirado Rasso
Son muchos los mensajes, en tonos y estilos variados, que la Casa Blanca envía constantemente al gobierno de México en relación a la cooperación entre ambos países en el combate al narcotráfico. En casi todos, el denominador común es un reconocimiento al gobierno mexicano en esta lucha.
Así lo han expresado diversas autoridades norteamericanas, como el secretario de Estado, el fiscal general, la zarina antidrogas, el director de la Drug Enforcement Agency (DEA) y hasta mandos militares del Comando Norte y del Pentágono, entre otros.
“Disposición sin precedentes”, “colaboración a niveles récord”, “nunca habíamos visto algo así, no con esa cooperación”, son algunas expresiones de los funcionarios estadounidenses sobre la actuación del gobierno mexicano en el tema, pero siempre hay un añadido al elogio, que constituye el mensaje que a la Casa Blanca le interesa enviar no sólo a México, sino más allá de las fronteras.
Si bien reconocen el esfuerzo, invariablemente expresan su insatisfacción, a manera de reclamo, de que lo hecho por México no es suficiente; que queda mucho por hacer; que “los cárteles de la droga están totalmente al mando de México” y hasta han llegado a calificar al país como “el epicentro de la violencia de los cárteles”.
Y es que a partir del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la colaboración entre los dos países marcha viento en popa. La detención de narcotraficantes y su envío a los Estados Unidos (EUA) para ser juzgados por las autoridades de ese país, se da de manera expedita y fluida, salvo cuando el gobierno de Washington reclamó acciones punitivas contra funcionarios públicos o políticos mexicanos supuestamente vinculados con los cárteles de la droga, en que la colaboración se accidentó y se acabó la fluidez.
El tema se politizó y la buena disposición en extradiciones chocó con un muro infranqueable: la defensa de la soberanía. Un rebuscado argumento ideado en Palacio Nacional para disimular la impunidad.
Los Estados Unidos no dejarán de insistir en su reclamo para que el gobierno de México actúe contra presuntos narcopolíticos, ya sea que los detenga y someta a juicio o los extradite a los EUA para juzgarlos. Tampoco hay duda sobre la negativa del gobierno de la 4T a someter a juicio a presuntos narcopolíticos (y menos si se trata de militantes de Morena). No existen pruebas, pretextan.
En el colmo del mundo feliz de la Cuarta Transformación se piensa que no hay connivencia de autoridades de los gobiernos de Morena con los cárteles de la droga. Suponemos que por eso no se abren carpetas de investigación. Sin sospechosos no puede haber investigaciones.
Aferrados a la negación sobre la existencia de narcopolíticos, en Palacio Nacional buscan otras razones para explicar las presiones y los dichos negativos del país vecino en el combate al narcotráfico.
Según la presidenta, no es que EUA descalifique con esas críticas las acciones del gobierno mexicano en esta lucha, sino que obedecen a circunstancias de política interna. Señala que se trata de estrategias de campaña ante las próximas elecciones en la Unión Americana. Por eso pide que no se utilice al país en sus temas de campaña, porque México no es piñata de nadie,
Con esta interpretación pretenden ignorar los mensajes y las solicitudes del gobierno norteamericano para detener con fines de extradición a posibles narcopolíticos. Una actitud riesgosa y poco conveniente para el país, pues el mensaje podría interpretarse como protección del gobierno mexicano a personajes obscuros. Si ya de por sí se les califica como narcogobierno.
Sería irresponsable tomar a la ligera lo expresado por Marco Rubio, el secretario de Estado de EUA, en su gira por Ecuador. Tras señalar que los cárteles son una amenaza transfronteriza creciente, afirmó que la intención es combatirlos en coordinación con México, pero advirtió que “eventualmente, tendrán que ser enfrentados de una forma u otra”. O sea, con o sin su socio.
Algo traman los vecinos y socios porque, casualmente, en días pasados la cadena de televisión NewsNation difundió un documento interno del Departamento de Estado que detalla planes para emprender acciones más agresivas contra el crimen organizado transnacional.
El documento incluye una encuesta levantada en México sobre la opinión de ciudadanos nacionales ante posibles acciones de los Estados Unidos contra grupos criminales que operan en el país.
Según la consulta, la mayoría de los encuestados estuvieron de acuerdo en que EUA tome medidas contra los cárteles que operan en México; que las acciones ocurran sin notificar previamente a los funcionarios mexicanos, además de opinar a favor de los procesos criminales abiertos contra funcionarios nacionales en cortes de los EUA por sus nexos con el narcotráfico.
Sobre el sondeo, no se dice quién lo levantó y menos quién lo ordenó, pero llama la atención que se filtre casi en las mismas fechas en que el titular del Departamento de Estado estaba de gira para confirmar la incorporación de otros tres países — Ecuador, Perú y Colombia— al Escudo de las Américas, coalición creada por el presidente Donald Trump para combatir el narcotráfico, gira en la que el secretario de Estado tuvo muy presente a México, país al que dedicó varios mensajes.
16 de septiembre de 2026




Comentarios