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Implementación climática y resiliencia, prioridades de la COP31 

Murat Kurum y Chris Bowen, presidentes de la COP31.


La Presidencia de la COP31 plantea una alianza entre Turquía y Australia para acelerar la acción climática, reforzar la adaptación y movilizar financiamiento para mantener la meta de limitar el calentamiento global a menos de 1.5°C.


Por Miguel Ángel de Alba

@migueldealba


La Presidencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) dio a conocer su primera carta política con una promesa clara: convertir la próxima conferencia cumbre sobre el clima en la "COP de la Implementación", capaz de traducir compromisos en resultados medibles.

El documento, firmado por el presidente designado de la COP31, el ministro turco Murat Kurum, y por el presidente de las negociaciones, el ministro australiano Chris Bowen, establece las prioridades que guiarán las negociaciones rumbo a la cumbre que se celebrará en Antalya, Turquía, a finales de 2026.

La carta reconoce que la década transcurrida desde la adopción del Acuerdo de París ha sido la más cálida registrada y advierte que el mundo enfrenta desafíos climáticos y energéticos cada vez más intensos.

Ante este escenario, los dirigentes consideran que la conferencia debe acelerar la implementación de los acuerdos existentes y fortalecer la cooperación internacional.

Un elemento novedoso de la COP31 será el modelo de gobernanza compartida entre Turquía y Australia. La Presidencia asegura que la asociación es una nueva manera de organizar una COP, basada en la cooperación, la solidaridad y la responsabilidad compartida.

Australia asumirá la conducción de las negociaciones, mientras Turquía encabezará la Presidencia política del proceso, con un esquema que busca involucrar a todas las partes, observadores y actores no gubernamentales.

La Presidencia identificó como ejes estratégicos en la COP31 la electrificación y transición energética; economía circular y políticas de residuos cero; ciudades e infraestructura resilientes; agricultura sostenible y sistemas alimentarios; transformación industrial verde; financiamiento climático y protección de regiones y ecosistemas vulnerables.

Además, la COP31 buscará ampliar la participación de gobiernos, academia, sociedad civil, sector privado y juventudes durante el proceso preparatorio.

El legado de Belém

La carta coloca a la COP31 como una continuación de los acuerdos alcanzados en la COP30 de Belém, Brasil, en especial la decisión denominada Global Mutirão que reafirmó la necesidad de acelerar la implementación de las contribuciones climáticas nacionales y mantener al alcance el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5°C respecto a niveles preindustriales.

Turquía y Australia anunciaron que trabajarán junto con las presidencias de las COP29 y COP30 en iniciativas como la Misión Belém hacia 1.5°C y el Acelerador Global de Implementación, enfocados en fortalecer las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) y los Planes Nacionales de Adaptación.

La carta destaca la adaptación climática, tema que ha generado fuertes tensiones entre países desarrollados y en desarrollo durante los últimos años.

La Presidencia reconoce que el aumento de las temperaturas, el incremento del nivel del mar y las crecientes pérdidas y daños derivados del cambio climático hacen indispensable acelerar las inversiones y acciones de adaptación.

Entre las prioridades destacan el fortalecimiento de la implementación del Objetivo Global de Adaptación; impulsar la Visión Belém-Addis sobre adaptación; dar continuidad a la Hoja de Ruta de Adaptación de Bakú; avanzar en la puesta en marcha del Fondo para Responder a Pérdidas y Daños, y reforzar el trabajo de la Red de Santiago y del Mecanismo Internacional de Varsovia.

Financiamiento: otra vez el desafío pendiente

La carta reconoce que el financiamiento climático seguirá como uno de los principales desafíos políticos de la COP31 y subraya la necesidad de aumentar los flujos financieros provenientes de fuentes públicas y privadas, así como garantizar que los recursos lleguen de manera efectiva a los países en desarrollo.

La implementación del nuevo objetivo colectivo cuantificado de financiamiento climático acordado en negociaciones anteriores será fundamental para asegurar que los beneficios de la acción climática se distribuyan de forma equitativa, afirma el documento.

El Pacífico gana protagonismo

Australia aprovechó la presentación de la carta para reforzar el papel de los pequeños Estados insulares del Pacífico en las negociaciones.

La PreCOP se celebrará en Fiyi y una reunión especial de líderes tendrá lugar en Tuvalu del 5 al 8 de octubre de 2026 para mostrar directamente a los líderes mundiales los impactos del cambio climático en la región.

Además, se designaron tres enviados climáticos del Pacífico: Kristina Eonemto Stege, de las Islas Marshall, para impulsar la meta de 1.5°C; Ruel Yamuna, de Papúa Nueva Guinea, para temas de financiamiento climático, e Inia Seruiratu, de Fiyi, para asuntos oceánicos.

Llamado para nuevas metas climáticas

La carta concluye con un llamado a los gobiernos para presentar oportunamente sus nuevas NDC, planes nacionales de adaptación y reportes de transparencia, considerados esenciales para evaluar el avance real del Acuerdo de París.

Para Murat Kurum y Chris Bowen, la COP31 debe ser una oportunidad para pasar del diálogo a la acción, acelerar la descarbonización de las economías, fortalecer industrias limpias y aumentar la resiliencia de las comunidades ante los impactos crecientes del cambio climático.

Fuente: Primera carta conjunta de la Presidencia de la COP31 (Turquía-Australia), publicada el 20 de mayo de 2026.

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