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Jardín Xochitlalyocan


Jardín Xochitlalyocan.
Jardín Xochitlalyocan.

¡¿Qué hay de nuevo…viejo?!


Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza

 

¿Qué pasa con las bellezas naturales de la Ciudad de México (CDMX) como el Canal de Cuemanco, un paisaje xochimilca con una riqueza inmensa, justo lo que necesitamos hoy cuando no hay medicinas, porque ese jardín estaba lleno de plantas medicinales y aromáticas, una belleza.

El Jardín Xochitlalyocan, término náhuatl que significa “tierra donde crecen flores”, resguarda un pedacito de la cultura herbolaria mexicana.

Amigo lector, me preguntarás ¿dónde se encuentra? Junto al antiguo canal de Cuemanco. De hecho, era un relleno sanitario.

Es un espacio pensado en su momento como una opción para cultivar especies medicinales mexicanas, darlas a conocer y dar un uso adecuado y la importancia a las plantas medicinales.

La estructura modular del jardín se compone por parcelas de dos por dos metros cuadrados, en cada una de las cuales sembraron tres especies distintas, después de realizar un cuidadoso análisis.

Hay cerca de 50 especies divididas entre árboles, arbustos y herbáceas, que integran una valiosa colección vegetal, todas con valor medicinal y cultural.

Algunas de ellas son el muicle, planta arbustiva recomendada contra la anemia, analgésico antiinflamatorio y digestivo; nochebuena, importante galactógeno —promueve la producción de leche materna—, problemas respiratorios  y de la piel, y el toronjil, ansiolítico y alivia problemas digestivos.

Uno de los especímenes más especiales es el chiranthodendron pentadactylon o flor de manita, usado para regular la presión, nerviosismo, insomnio, diarrea y dolores de cabeza. Es un árbol cultivado desde semilla y trasplantado al jardín cuando medía sólo 30 centímetros; hoy mide más de 10 metros.

Amenazada en su nicho ecológico en Guerrero, la flor de manita, referida en el Códice de la Cruz Badiano (1552), tiene un refugio en el jardín.

Mediante convocatorias, el jardín tenía a voluntarios. Durante cuatro años, cualquier interesado podía acudir el último sábado de mes a colaborar en el mantenimiento y a escuchar charlas de especialistas.

Lamentablemente, por la prolongada huelga en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el cambio de administración en el Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco (CIBAC), la pandemia de COVID-19 y un paro estudiantil, el Jardín Xochitlalyocan entró en un período de recuperación por el descuido de varios años.

Proteger la biodiversidad de distintas regiones parece ser el propósito último de los jardines botánicos, ante la severa crisis ambiental que vive el planeta hoy en día.

Tener un reservorio de semillas, de conocimientos, es algo que se olvida, a pesar de que es valiosísimo. El conocimiento debe difundirse, tiene que cuidarse, y estos espacios pueden mantenerlo e incrementarlo. Desafortunadamente, cada vez hay menos ecosistemas naturales y cada vez son más atacados.

¡Hasta la próxima!

 

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