Las mañaneras no ayudan a gobernar
- migueldealba5
- 7 abr
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Todos los días, en las mañaneras
del pueblo, se expone a la presidenta
a situaciones hasta grotescas
por planteamientos y preguntas banales.
Por Miguel Tirado Rasso
Concluido, o casi, el fenómeno político discrepante de la reforma constitucional electoral en su Plan A y reiterado en su Plan B entre Morena y su aliado, el Partido del Trabajo, parece que las aguas vuelven a su cauce en la alianza política entre estos dos partidos.
En el plan inicial (A), el choque de fuerzas entre el partido en el poder y sus ad láteres, los partidos Verde Ecologista y del Trabajo, sumados en un frente común, resultaron infranqueables. En el llamado Plan B, consistente en una versión descafeinada de reforma electoral, se quebró el bloque entre los aliados. Mientras el partido del Tucán, fiel a su tradición histórica de plegarse al poder, se alineó con la nueva iniciativa de reforma de Palacio Nacional, los del Trabajo se mantuvieron firmes en su negativa a cambiar las fechas para la Revocación de Mandato, posición que finalmente prevaleció, al eliminarse el tema del dictamen.
La chiquillada impuso condiciones al poderoso Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Para la historia.
Una lucha desigual entre socios electorales, con costo político para la titular del Ejecutivo al exponerse sin necesidad, porque ante la duda de un final feliz, dadas las objeciones planteadas por sus aliados políticos, optó por correr el riesgo de una derrota política que, finalmente, ocurrió. El resultado mostraría una grave ineficiencia de los operadores políticos de la Presidencia, si es que los hay, porque no se ve su trabajo. La soberbia de unos pesa más que su compromiso de rendir buenas cuentas a su jefa; algunos están más preocupados por sus proyectos políticos personales, y otros no pasarían una mínima prueba de lealtad institucional porque sus intereses están en otro lado.
Todos los días, en las mañaneras del pueblo, se expone a la presidenta a situaciones hasta grotescas por planteamientos y preguntas banales. Cuestionamientos de periodistas supuestamente alineados que, en ocasiones, por su improvisación, resultan más peligrosos que la crítica de cualquier político de oposición.
Con temas de importancia verdaderamente trascendentales que habría que atender en la gobernanza, ocupar más de una hora a responder materias que corresponden a otros niveles de gobierno es un desgaste y un desperdicio de tiempo de la responsable de guiar los destinos del país.
El ejercicio de supuesta información en el salón Tesorería del Palacio Nacional ha sido, y aún lo es, un “tribunal inquisitorio” en el que se descalifica, desprestigia y agrede, sin más, a quienes no están del lado de Morena, a quienes piensan diferente, a la oposición política que tiene todo el derecho a disentir, criticar y denunciar desvíos, errores, corrupción, sin que por ello se conviertan en traidores a la patria. En este país se debe gobernar para todos y escuchar a todos, porque México es una República democrática. Al menos así lo establece la Constitución (Art. 40).
Las mañaneras se anunciaron, en su momento, como un ejercicio de comunicación circular, de apertura al diálogo. Como fórmula de un gobierno que se decía comprometido con la información, la transparencia y el combate a la corrupción. La realidad fue y es muy distinta. Se trata de una estrategia de propaganda disfrazada para informar lo que políticamente convenga a los intereses de Palacio y ocultar lo que lo compromete. Una forma sui generis de gobernar, en la que el control de la información y la única verdad era, en exclusiva, la del jefe del Ejecutivo.
El gobierno debería prescindir del estilo mañanero del tabasqueño. Ha quedado claro que enfrentar, de manera cotidiana, a un grupo de seudoperiodistas con preguntas cómodas no significa mayor apertura ni que el pueblo bueno y sabio vaya a estar mejor informado. Si algo caracterizó a la administración pasada, con todo y sus dos o más horas diarias de propaganda mañanera, fue la falta de calidad y veracidad de la información difundida.
El reclamo es: mayor apertura y menos retórica.
Abril 1, 2026




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