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Los desastres deben verse como personas, no como cifras: ONU


© Mark Garten / ONUfoto
© Mark Garten / ONUfoto

Por Miguel Ángel de Alba

@migueldealba


António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, pidió una respuesta global con enfoque humano frente a la convergencia de conflictos, crisis climática, inseguridad alimentaria y desigualdad, al advertir que el mundo no puede reaccionar a cada desastre como un hecho independiente.

Guterres sostuvo que las guerras y el cambio climático agravan las condiciones de vida de millones de personas.

Las afectaciones al comercio, los mercados energéticos y las cadenas de suministro ya se traducen en alimentos más caros, más dificultades para los agricultores y un riesgo creciente de pobreza y hambre, señaló.

El panorama se vuelve aún más grave ante la intensificación de El Niño y el aumento de las temperaturas globales. Olas de calor, incendios forestales, sequías y alteraciones en los patrones de lluvia no solo dañan infraestructuras y economías, sino ponen en peligro directamente la salud, el trabajo y la vida cotidiana de las comunidades.

Pero “detrás de todas las cifras hay personas”, afirmó. Familias en viviendas inseguras, trabajadores obligados a escoger entre cuidar su salud o conservar sus ingresos, niñas y niños que no pueden aprender, y hospitales y redes eléctricas bajo una presión creciente son el rostro real de la crisis.

Subrayó que los impactos no se distribuyen por igual, lo que hace que quienes menos han contribuido al calentamiento global —niñez, adultos mayores, personas con discapacidad, trabajadores al aire libre, habitantes de asentamientos informales y comunidades marginadas— enfrenten los mayores riesgos.

Planteó cuatro prioridades: proteger a las personas con planes de salud y sistemas de alerta temprana; garantizar condiciones laborales seguras frente al calor; adaptar ciudades, viviendas, escuelas y hospitales, y dejar de impulsar la causa de fondo de la crisis climática mediante la expansión de los combustibles fósiles.

Guterres pidió reconocer el carácter sistémico de la emergencia. “Es hora de dejar de tratar cada desastre como una tragedia aislada”, afirmó al vincular los fenómenos climáticos con la inseguridad energética y la inestabilidad geopolítica.

El mensaje final fue una advertencia, pero también una exigencia de acción: el calor extremo y sus consecuencias ya no pertenecen al futuro. “Proteger a la población y reducir las causas de la crisis debe convertirse en una prioridad inmediata, antes de que el costo humano sea todavía mayor”, concluyó Guterres.


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