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Revela informe injusticias en el impulso a las energías renovables

Ilustración creada por AI Gemini.
Ilustración creada por AI Gemini.

Por Miguel Ángel de Alba


Un nuevo informe de la Red de Acción Climática (CAN por sus siglas en inglés) Internacional expone cómo la transición a las energías renovables ignora las necesidades y derechos de las personas, así como la soberanía de los países.

El estudio analiza acontecimientos recientes en 16 países y concluye que la transición actual no es justa ni equitativa, prioriza las ganancias sobre las personas y reproduce las injusticias de la industria de los combustibles fósiles.

Cuatro países ricos y sus corporaciones incurren en prácticas extractivistas: Canadá y Australia (minerales de transición), Alemania (impulsa un mercado de hidrógeno "verde" arriesgado e improbable) y Japón (extrae recursos forestales con el pretexto de ampliar las energías "renovables"). China y los Emiratos Árabes Unidos siguen su ejemplo.

En los 16 países analizados, 47 por ciento de la capacidad potencial de energía renovable provendría de proyectos "giga" (más de 1 GW). El informe expone cómo estos proyectos plantean riesgos significativos para las comunidades y los trabajadores locales y desvían recursos esenciales de las medidas nacionales necesarias.

Jacobo Ocharan, director de Estrategias Políticas de CAN International, afirma que «la transición a las energías renovables se construye sobre la base errónea de extracción y exclusión que definió la era de los combustibles fósiles. Un enfoque equitativo y centrado en las personas, respaldado por políticas públicas sólidas, cooperación internacional y modelos alternativos de propiedad, es esencial para garantizar que los beneficios de las energías renovables se compartan ampliamente y se minimicen sus riesgos».

Por su parte, Janet Milongo, gerente senior de Transición Energética de CAN International, menciona que «debemos cambiar de rumbo radicalmente. Se requiere un cambio sistémico y políticas internacionales y nacionales que prioricen a las personas y exijan responsabilidades a las empresas y a los gobiernos. Como documenta el informe, existen alternativas exitosas, como la energía solar en azoteas en Pakistán, la adopción generalizada de kits solares para balcones en Alemania y un número creciente de proyectos de energía renovable liderados por pueblos y comunidades indígenas en Canadá y Australia. Se necesitan políticas audaces para ampliar estas soluciones, con la justicia como eje central para garantizar que nadie se quede atrás».

Con una serie de próximos momentos multilaterales (evaluación de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas —NDC—, la Conferencia de las Partes sobre cambio climático —COP30— y la cumbre del G20), el informe recomienda a los gobiernos y a los responsables de las políticas:

· Establecer un Mecanismo Global de Transición Justa en la COP30 para fomentar la cooperación internacional en torno a las energías renovables y los minerales de transición.

· Fortalecer las políticas internacionales y nacionales para responsabilizar a las corporaciones, exigir la debida diligencia en materia de derechos humanos y la participación de las comunidades.

· Apoyar la energía renovable liderada por la comunidad y los modelos alternativos de propiedad, y garantizar que los pueblos indígenas, los inquilinos y los hogares más pobres y rurales no se queden atrás.

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