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Se fortalece El Niño y aumentan los eventos meteorológicos extremos



Por Miguel Ángel de Alba


El Niño se consolida y en los próximos meses se intensificará hasta ser un evento de intensidad muy fuerte, que causará importantes cambios en los patrones de temperatura y precipitación, con riesgos de inundaciones, sequías y calor extremo.

Según los pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial, la probabilidad de que el evento persista hasta febrero de 2027 es del 100 por ciento, toda vez que las aguas excepcionalmente cálidas del océano Pacífico tropical contribuyen a su intensificación.

Según los pronósticos de los Centros Mundiales de Producción de la OMM, la probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es de casi el 100 por ciento. De hecho, es la primera vez que un boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) El Niño/La Niña Hoy es tan categórico.

Se prevé que El Niño se fortalezca en los próximos meses hasta convertirse en un evento de intensidad muy fuerte antes de alcanzar su apogeo a finales de año, aunque sus efectos en el clima se mantendrán hasta bien entrado 2027.

"El Niño adquiere enormes proporciones ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas, que se están calentando. La temperatura de la superficie del mar es cada vez más alta, no deja de subir y el mundo está ya en la zona de peligro de los fenómenos meteorológicos extremos. Estamos en una carrera contra reloj entre los riesgos crecientes y el compromiso de actuar para hacer frente al clima y proteger a las personas. Es una carrera que no podemos perder", declaró António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

"El Niño tiene el potencial de asestar un duro golpe a comunidades y economías de todo el mundo. Somos testigos de las perturbaciones y la devastación que causan sequías e inundaciones y estos efectos se agravarán a medida que se intensifique"explicó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.

"El Niño exige medidas de preparación y respuesta excepcionales. En 50 años de la OMM nunca se había emprendido una movilización tan importante junto con los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, que encabezan el suministro de pronósticos y servicios para salvar vidas y proteger medios de subsistencia", dijo.

"La OMM está resuelta a trabajar en estrecha colaboración con los asociados de la ONU y el sistema humanitario para proporcionar la información y los conocimientos climáticos necesarios para contribuir a la gestión de desastres y apoyar a los sectores sensibles al clima, como la agricultura, la salud, la energía y los recursos hídricos. No hay tiempo que perder", afirmó.



Calor sin precedentes

Las temperaturas de la superficie del mar en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, la región donde se origina El Niño, están muy por encima de la media  y siguen en aumento.

Los valores del índice Niño 3.4, usados para medir las anomalías de la temperatura de la superficie del mar en las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial, han sobrepasado los registros normales: entre mayo y julio de 2026 el calentamiento medio se cifró en +1,5°C, y en julio aumentó hasta +2,0°C. Posteriormente, entre finales de julio y mediados de agosto los valores semanales oscilaron entre +2,2°C y +2,6°C por encima de la media.

Bajo la superficie del océano el calor acumulado alcanza una magnitud más excepcional, ya que en julio y agosto, las temperaturas subsuperficiales superaron la media en más de 8°C en algunas zonas.

En conjunto, las condiciones superficiales y subsuperficiales favorecen la persistencia de El Niño y su intensificación en los próximos meses.

Los efectos no son iguales en todas partes

El Niño y La Niña están entre los fenómenos naturales que ejercen mayor influencia en el sistema climático. Un episodio muy fuerte aumenta la probabilidad de cambios importantes en las precipitaciones, las temperaturas y la circulación atmosférica en muchas regiones.

Sin embargo, la intensidad de El Niño no es el único factor que determina la gravedad de sus efectos en un país o región en particular. Las consecuencias cambian de un lugar a otro y son diferentes de acuerdo al momento del año y pueden variar por otros factores que influyen en el clima, como las condiciones imperantes en los océanos Índico y Atlántico.

En el boletín sobre el clima estacional mundial, la OMM informa que para el período de septiembre a noviembre de 2026, los pronósticos multimodelos indican que las temperaturas en casi todas las zonas terrestres serán superiores a lo normal, mientras las pautas de precipitación serán coherentes con la respuesta atmosférica que se produce ante un fuerte episodio de El Niño en el Pacífico.

También prevé que el dipolo del océano Índico entre en fase positiva y alcance un valor medio estacional de 0,9 °C para los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2026. y las temperaturas en la cuenca del Atlántico ecuatorial serán en general elevadas. Las temperaturas de la superficie del mar en las zonas norte y sur del Atlántico tropical serán superiores a lo normal, condiciones que podrán reforzar, debilitar o alterar los efectos de El Niño en diferentes regiones.


Pronósticos probabilísticos de la temperatura del aire en superficie y la precipitación de septiembre

a noviembre de 2026. El color más intenso indica las categorías con pronósticos más elevadas.

Las categorías para valores inferiores, superiores y cercanos a lo normal se representan en azul, rojo

y gris, respectivamente, para los valores de temperatura, y en amarillo, verde y gris, respectivamente,

para los valores de precipitación. Las zonas de color blanco indican igualdad de probabilidades

para todas las categorías. El período de referencia es el comprendido entre 1993 y 2009.

(@ Centro Principal de Predicción Estacional mediante Conjuntos Multimodelos de la OMM).


Del pronóstico a la acción temprana

El Niño y La Niña son fases opuestas de un mismo fenómeno: El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es uno de los patrones climáticos naturales más potentes. Se caracteriza por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial y se produce con una periodicidad de entre dos y siete años. Su duración oscila entre nueve y doce meses.

Por lo general, comienza a desarrollarse entre marzo y junio y alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero. Su influencia en las temperaturas mundiales puede prolongarse más allá del período de máximo calentamiento oceánico y ser más pronunciada en el segundo año del episodio.

El Niño puede alterar las pautas meteorológicas y climáticas a miles de kilómetros del Pacífico tropical, por lo que contar con pronósticos fiables otorga un valioso margen para prepararse. Miembros y asociados de la OMM seguirán con el monitoreo de la evolución del episodio y actualizarán los pronósticos sobre sus probables repercusiones regionales.

Es pertinente destacar que El Niño es un fenómeno climático natural y no es causado por el cambio climático.

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