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"Vergonzoso", que EEUU se retire del sistema climático internacional


Redacción


El 7 de enero, el gobierno de Estados Unidos anunció su retirada de diversos organismos y tratados internacionales, tanto dentro como fuera del sistema de las Naciones Unidas, entre ellos la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), dos pilares centrales de la gobernanza y la ciencia climática global.

La decisión fue condenada por la Red de Acción Climática (CAN, por sus siglas en inglés), que agrupa a más de dos mil organizaciones de la sociedad civil en 140 países. Para la red, se confirma el creciente alejamiento de Estados Unidos de la cooperación internacional y del respeto al derecho internacional.

CAN subrayó que la retirada no elimina la responsabilidad histórica de Estados Unidos en la crisis climática ni lo exime de su obligación de contribuir financieramente para que los países en desarrollo enfrenten los impactos derivados de un modelo económico altamente contaminante.

Además, denunció el papel estadunidense en otras crisis globales, incluidas guerras, conflictos y genocidios, así como el debilitamiento sistemático del orden multilateral.

“La salida anunciada de Estados Unidos de la CMNUCC, el IPCC y otros organismos de la ONU no elimina su responsabilidad histórica de dañar al planeta y a las personas”, afirmó Tasneem Essop, directora ejecutiva de CAN, quien añadió que la CMNUCC avanzará hacia normas más estrictas de rendición de cuentas y cumplimiento, con consecuencias para quienes incumplan sus compromisos.

Desde la sociedad civil estadounidense, Ife Kilimanjaro, directora ejecutiva de la Red de Acción Climática de Estados Unidos (USCAN), calificó el aislamiento como una respuesta fallida ante una crisis global. “El verdadero liderazgo requiere permanecer en la mesa. Abandonarla sólo garantiza que los más vulnerables pagarán el precio más alto”, al tiempo que llamó a la ciudadanía estadounidense a alzar la voz en defensa de la cooperación internacional.

Una decisión calificada de miope y vergonzosa

La retirada de la CMNUCC se inscribe en una estrategia más amplia del presidente Donald Trump y su entorno para distanciar a Estados Unidos de los mecanismos multilaterales de acción climática. La Convención, adoptada en 1992 por 198 países, da sustento al Acuerdo de París, del cual Trump se retiró tras regresar a la Casa Blanca tras calificar al cambio climático como un “engaño”.

Gina McCarthy, exasesora nacional de clima de la Casa Blanca, calificó la decisión como “miope, vergonzosa y absurda”. Estados Unidos pierde la capacidad de influir en billones de dólares en inversiones y políticas que podrían fortalecer su economía y reducir los costos asociados a desastres climáticos cada vez más frecuentes, agregó.

Rob Jackson, climatólogo de la Universidad de Stanford y presidente del Proyecto Global de Carbono, advirtió que la retirada estadounidense podría obstaculizar los esfuerzos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, al ofrecer a otros países una excusa para retrasar sus compromisos. También señaló que será difícil lograr avances significativos sin la cooperación de una de las mayores economías y emisores del planeta.

El memorando de salida

La decisión se formalizó mediante un memorando presidencial firmado por Trump, en el que ordena la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales que “ya no sirven a los intereses nacionales”. El documento instruye a las agencias federales a cesar la participación y el financiamiento de 35 organizaciones no pertenecientes a la ONU y de 31 entidades del propio sistema de Naciones Unidas.

Según el gobierno estadounidense, estas organizaciones promueven agendas “globalistas”, políticas climáticas “radicales” y programas ideológicos que entrarían en conflicto con la soberanía y la fortaleza económica del país.

El memorando sostiene que los contribuyentes han gastado miles de millones de dólares con escaso retorno, mientras dichas entidades critican políticas estadounidenses o desperdician recursos sin resultados tangibles.

La Casa Blanca argumenta que la retirada permitirá ahorrar recursos y redirigirlos hacia prioridades bajo la consigna de “America First”. Trump ya había ordenado la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, del Acuerdo de París, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la suspensión de financiamiento a la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA).

También desconoció el acuerdo fiscal global de la OCDE y ordenó investigar posibles prácticas fiscales extranjeras que afecten a empresas estadounidenses.

Expertos y organizaciones advierten que el costo real de este repliegue se medirá en la pérdida de liderazgo, influencia internacional y capacidad de respuesta frente a la crisis climática.

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