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Ya ganaron


¡Qué hay de nuevo… Viejo!

Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza


Elecciones. Unos ganan, otros pierden. El pueblo bueno ¿qué gana? Acaso ha visto las promesas cumplidas; han mejorado la educación, la salud y, lo más importante, la seguridad?

Las promesas se las lleva el viento, porque a las convocatorias para escuchar las promesas o mentiras de los candidatos asisten muchas personas, pero cuando hay contingencias como las de Tabasco o Hidalgo, esos gobernantes se olvidan de las terribles necesidades de los ciudadanos afectados por lluvias, sismos o una pandemia.

Esto de descentralizar las secretarías me parece totalmente ilógico. Lo que se tendría que hacer, en todos los estados de la República Mexicana, es crear una verdadera infraestructura, sin necesidad de depender de las instancias a nivel federal. Cada estado debería tener su propia autonomía y no centralizar el dinero para que el gobierno federal decida cómo otorgar los recursos.

Esto daría mayor crecimiento a los estados, o mayor corrupción, como se ha visto con distintos gobernadores. Nunca se vieron beneficios para la ciudadanía en los estados que gobernaron: siguen las mismas calles sin pavimentar, hay que ver en la frontera la enorme diferencia que se aprecia desde los puentes, ya sea el de Tijuana, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Reynosa, y la infraestructura del otro lado. Claro, con otros problemas que por ahora no pienso mencionar.

La Función Pública y las fiscalías deberían estar muy al pendiente de que se aplicaran correctamente los recursos, y las personas no tendrían que venir a la Ciudad de México a realizar trámites.

Equipar a los estados con todo lo que tiene la CDMX es indispensable, sobre todo en lo referente a educación y salud. En la ciudad se ha visto en estos años rebasada la atención médica. Vemos cómo los institutos de salud, hoy no otorgan la misma atención por falta de medicamentos, mantenimiento de equipos, materiales médicos o instrumental.

¿Cuántas personas venían de distintos estados a tratar a sus familiares en cualquiera de estos institutos, sin tener hospedaje, con poco dinero. Venían a las consultas o tratamientos, porque en su estado carecen de todo lo necesario.

Se tiene esperanza en los nuevos y jóvenes gobernadores, porque se confía en que harán un cambio verdadero; que aplicarán los recursos para el bienestar de la sociedad.

Se gasta mucho dinero en las campañas, pero cada vez se dan a conocer más funcionarios públicos corruptos. Al final de la contienda y acomodados en sus escritorios, se olvidan de las verdaderas necesidades de sus gobernados.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha retirado del pueblo bueno; ya no está tan cerca de la gente como lo acostumbraba. Sin embargo, sigue desde sus mañaneras alentando al pueblo a seguir con Morena.

En esta última contienda, la estrategia de mandar a las corcholatas a apoyar a los candidatos de Morena funcionó y se alinearon. Lo impresionante será ver quién es el finalista para 2024, pero ya con la banda presidencial, porque luego de la cuchara a la boca se cae la sopa... Y tendremos a muchos Camachos Solís, enojados por ser desplazados.

La sociedad reclama trabajo, vivienda, seguridad, salud, educación y comida. La política no les aporta nada y los políticos son quienes disfrutan de nuestros impuestos. Ellos no sacrifican nada: tienen gasolina, camionetas, comen en buenos lugares, sus hijos estudian en el extranjero... En suma, que los gobernadores que ganaron de verdad tengan compromiso y hagan por desempeñarse bien para el pueblo bueno.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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